El Camino Jacobeo en Aragón

El denominado camino catalán, discurre por Lérida y las provincias de Huesca y Zaragoza. Es el tramo que va del Monasterio de Montserrat a Logroño uniéndose con el Camino natural del Ebro y con el Camino Aragonés. En el mismo se pueden diferenciar dos ramales.

1- Saliendo de la provincia de Lérida, se pasa Fraga. A partir de este punto el caminante debe afrontar la dura travesía de los Monegros, territorio digno de ser visitado por su riqueza natural y las especies endémicas que posee. Los primeros 8 kilómetros tras salir de Fraga atraviesan campos de frutales y posteriormente, el camino sigue paralelo a la carretera nacional pasando Candasnos, Peñalba y llegando a Bujaraloz. El caminante irá abandonando los Monegros por una carretera secundaria hasta llegar a Pina de Ebro, adentrándose en el fértil valle del Ebro. En Pina, se cruza el río Ebro, para más tarde unirse al Camino del Ebro, y tras pasar por algunas localidades ribereñas, finalizar en Gallur.

2- Un segundo ramal de este camino llevaría al peregrino también desde Lérida hasta la unión con el aragonés o francés en Santa Cilia de Jaca. El viajero llega a Tamarite de Litera y saliendo de esta localidad, tiene que cruzar la carretera de Binéfar. Después de superar el Canal de Zaidín, el castillo de Monzón avisa de la llegada a esta localidad. El camino sale de Monzón, por la carretera de Huesca (N-240), cruzando el río Cinca. Se llega a Selgua, y más tarde tras recorrer diferentes pistas se llega a Berbegal. Se sale hasta llegar al Canal de Pertusa, y a la localidad con el mismo nombre. De Pertusa y tras cruzar el río Alcanadre, el caminante toma la carretera, llegando a la siguiente aldea, Antillón. La ruta cruza por diferentes localidades ( Antillón, Pueyo de Fañanás, Fañanás) hasta llegar a Huesca. Al salir de Huesca hay que dirigirse a Aniés, después hacia el pueblo de Loarre, continuando a Sarsamarcuello y llegando a la ermita de San Miguel.

El viajero se encuentra en el Reino de los Mallos de Riglos. Tras cruzar el Paso de Escalete, se va hacia Triste y hasta Ena con buenas vistas de la cordillera de San Juan de la Peña. A la entrada del pueblo se toma el camino de la izquierda que conduce a Botaya. Se sale del pueblo por la carretera que guía al caminante al Monasterio de San Juan de la Peña. Una visita al Monasterio Nuevo en la que destaca su flamante Hospedería, acercará al peregrino a los orígenes del Reino de Aragón y a la vida monacal, y el Monasterio Viejo (o Real Monasterio) le deslumbrará por su riqueza artística. Se continúa por un camino pedregoso hasta llegar a la bella localidad de Santa Cruz de la Serós, donde se puede visitar la Iglesia de Santa María, del medieval monasterio femenino y la Iglesia de San Caprasio. Se toma la ruta hacia Binacua y de ahí se enlaza con el camino francés.

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